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Dudas Habituales

Estas son dos de las preguntas que más solemos hacernos cuando decidimos emprender un proceso terapéutico. En principio, dependerá de nuestro motivo de consulta y de qué queramos trabajar y hasta dónde. Si vamos a terapia para consultar por algo puntual, es posible que con unas pocas sesiones sean suficientes. Si vamos buscando algún tipo de acompañamiento para sobreponernos a una situación más complicada, puede que se prolongue más. 

Lo que suelo plantear al principio de las sesiones son unas tres o cuatro veces con cadencia semanal para poder valorar conjuntamente tu motivo de consulta. A partir de ahí, decidiremos con qué frecuencia prefieres que nos veamos: semanalmente, quincenalmente, mensualmente, etc.

Por otro lado, las sesiones terapéuticas que yo ofrezco son de una hora de duración, en la que no te tengas que preocupar por el reloj, sino únicamente en tu proceso. 

A veces, a medida que avanza el proceso terapéutico, puede ser enriquecedor invitar a alguien de tu entorno a alguna sesión para trabajar conjuntamente o hablar sobre algún tema. En estos casos, la sesión costará exactamente igual, puesto que el proceso terapéutico sigue siendo el mismo.

Ésta es una pregunta importante porque nos permite asegurarnos de que realmente queremos trabajarnos con el profesional que tenemos delante. El proceso que sigo es el siguiente. Primero, propongo unas 3 ó 4 sesiones para evaluar conjuntamente tu motivo de consulta y conocer más a fondo tus circunstancias personales. Una vez valorado, empezaremos a trabajar por aquellos temas que parezcan afectarte más o que sean más importantes para ti. En ocasiones, te pediré que realices algunas tareas en sesión y otras en casa. Es posible que en algunas sesiones, haya algún momento en el que te sientas mal, ya que posiblemente hablemos de cosas íntimas y difíciles. Pero, no te preocupes, esto sucederá siempre bajo el ritmo y con la profundidad que sientas necesario.

Cuando vamos a terapia solemos contar nuestras intimidades, nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestras vergüenzas… cuestiones muy personales que no suelen gustar que otras personas se enteren, al menos, por terceras personas.

En este sentido, yo me debo al secreto profesional de mi profesión y estoy obligado a mantener absoluta confidencialidad, salvo que des tu permiso expreso o me des alguna información que suponga un riesgo para tu vida o para la vida de terceras personas.

No, eso es algo que vamos a ir descubriendo. Mi trabajo consistirá en acompañarte en el proceso que necesites al ritmo que puedas o quieras. Es posible que en alguna circunstancia te sugiera tareas para casa y en sesión que puedan ser de utilidad en tu proceso, pero siempre de forma pactada.